Novedades Abono para el Bonsái

Novedades Carencias

En ocasiones pueden darse situaciones de carencia de uno o varios de estos elementos, pues es posible que no se encuentren en cantidad suficiente en el sustrato o que, por el motivo que sea, no resulten accesibles para la planta en ese momento. Las causas que pueden llevar a un elemento a no ser accesible para la planta son bastante variadas, pudiendo ir desde un PH inadecuado en el sustrato, hasta que la simple falta de otro elemento impida su correcta absorción.
En cualquier caso conviene estar siempre atento a los síntomas mostrados por la planta y actuar de inmediato aportando un extra del elemento problemático, o del conjunto de ellos, si no se desea poner en peligro el árbol.

Repasando la lista de elementos esenciales tomados del sustrato (los elementos obtenidos de la atmósfera no presentan estos inconvenientes pues siempre se encuentran disponibles), podemos clasificar las siguientes tipologías:

Nitrógeno:
El síntoma más evidente de una carencia de nitrógeno es una clorosis general por toda la planta, pero especialmente más acusada en las hojas viejas e inferiores. Por clorosis se entiende una falta de clorofila apreciable en unos tonos de verde mucho más claros en las hojas, llegando incluso a volverse completamente amarillas.
En los casos más graves las hojas amarillean para luego quemarse y caer. Las hojas jóvenes permanecen verdes más tiempo ya que todavía pueden obtener ciertas cantidades de nitrógeno procedentes de las hojas más viejas. También puede darse el caso en algunas especies de que aparezca una coloración púrpura como resultado de la acumulación de pigmentos de antocianina.
Por el contrario, un exceso de nitrógeno se manifiesta en un follaje abundante, de color verde oscuro con hojas de gran tamaño y un sistema radical muy reducido, algo nada deseable en bonsái. Entre otras cosas porque puede llegarse a la situación de que las raíces sean incapaces de aportar el agua necesaria por toda la masa de follaje desarrollado. La floración y fructificación también suele verse retardada si existe un exceso de nitrógeno.

Los suelos suelen presentar carencias de nitrógeno con una mayor frecuencia que de cualquier otro elemento. Buena parte del nitrógeno presente en el suelo se encuentra en forma de compuestos orgánicos poco aprovechables por la planta, es tarea de un cierto tipo de bacterias descomponer estos compuestos para liberar el nitrógeno en dos formas iónicas fácilmente asimilables por la planta: nitrato y amonio. Estas formas iónicas se absorben y utilizan de forma muy rápida, entre otras cosas porque se disuelven con relativa facilidad, pero también hay que tener en cuenta que son retenidas por el sustrato con una cierta dificultad por lo que los sucesivos riegos arrastran buena parte de ellos. De todas formas el nitrógeno de origen orgánico es el más indicado para su uso en bonsái ya que actúa con una mayor lentitud y permanece en el sustrato por mas tiempo.
El nitrógeno así obtenido nitrógeno se utiliza como materia prima en multitud de compuestos por lo que suelos pobres en este elemento provocarán un lento desarrollo general de la planta. Además se trata de una sustancia necesaria para que la planta pueda llegar a utilizar los fosfatos contenidos en el suelo, lo cual incrementa aun más su importancia.

Fósforo:
Un síntoma característico de la deficiencia de fósforo es el enanismo que presentan estas plantas, al mismo tiempo que las hojas presentan un color verde oscuro. También resulta factible la aparición de pigmentaciones rojizas por la acumulación de antocianinas. Las hojas más antiguas adquieren una coloración café antes de morir.
En general la falta de fósforo dificulta el crecimiento y la madurez de la planta. Se trata de un elemento presente en numerosas proteínas, especialmente en áreas de rápido crecimiento como por ejemplo las puntas de las raíces, yemas, frutos, etc.
Un exceso de fósforo acelera los procesos de maduración y hace que la raíz se desarrolle en una mayor proporción que la parte aérea.

Por importancia se trata del segundo elemento limitante, tras el nitrógeno, en los suelos. Se suele presentar en dos formas iónicas distintas que se absorben a velocidades, la proporción de cada una vendrá marcada por el PH del sustrato lo que en resumidas cuentas hace que en suelos ácidos su absorción sea más rápida que en otros de PH más básico.

Potasio:
Los síntomas de carencias de potasio aparecen antes en las hojas más antiguas, en forma de una ligera clorosis rodeando a zonas necrosadas de color oscuro. Esto es así ya que se trata de un elemento que se transporta desde zonas más antiguas, donde se acumula, hasta las zonas en crecimiento cuando surge la necesidad. Estas zonas necrosadas son porciones de tejido muerto que aparecen con una mayor frecuencia en las puntas y bordes de las hojas, y entre las nervaduras de éstas. Otro síntoma es la presencia de tallos débiles que resultan fácilmente dañados por la acción del viento o la lluvia. Una escasa producción de flores y frutos suele ser también sintomática.

Es la tercera deficiencia más común en los suelos detrás de las dos anteriores. El potasio es un elemento esencial en los procesos de respiración, fotosíntesis y división celular, además de ser uno de los elementos que ayudan a mantener la turgencia en la planta. Actúa de catalizador para que otros elementos puedan realizar sus trabajos, además de ser un elemento que ejerce un cierto control sobre el nitrógeno evitando crecimientos frondosos y blandos en exceso. También contribuye en la formación de clorofila.

Azufre:
Un síntoma típico de su falta es una clorosis general en la hoja, incluyendo venas, generalmente empezando por las más jóvenes. El sistema radical suele debilitarse bastante ante carencias de azufre.
Las hojas también pueden absorber azufre a través de los estomas en forma de dióxido de azufre en estado gaseoso. Este compuesto es un subproducto habitual de determinados tipos de combustión que resulta bastante contaminante, pues al ser absorbido inicia toda una serie de procesos químicos que acaban por inhibir la fotosíntesis y por destruir la clorofila. Aparece lo que comúnmente se denomina "Lluvia ácida".

A diferencia de los anteriores, las raíces toman solo las cantidades de azufre que necesitan dejando el resto para ser lavado por el agua de riego. En realidad suele ser poco frecuente encontrarnos con deficiencias de azufre ya que abunda en la mayoría de los suelos. Es un elemento que forma parte de gran cantidad de proteínas.

Magnesio:
El magnesio es uno de los elemento involucrados principalmente en la formación de moléculas de clorofila. Por lo que el primer síntoma que se produce en ausencia de magnesio es una clorosis en las hojas mas viejas, concretamente entre sus venas, ya que por motivos todavía no de demasiado claros las células situadas en los haces vasculares retienen la clorofila durante más tiempo.

Calcio:
Las carencias aparecen primero en los tejidos más jóvenes, tanto en raíces, tallos como hojas, en forma de tejidos retorcidos y deformados. Es un elemento muy importante en la formación de las paredes celulares, además de en la distribución de azúcares, responsable en buena medida de un vigoroso crecimiento de raíces y ápice. Actúa también como catalizador facilitando la disponibilidad de otros elementos como el fósforo y el potasio.

En la mayoría de suelos suelen existir cantidades suficientes de este elemento como para que no se produzcan carencias, aunque en suelos ácidos con abundantes lluvias o riegos puede llegar a ocurrir. Sobretodo si se usa agua osmotizada.

Hierro:
Las plantas con carencia de hierro presentan también una acusada clorosis entre las venas de la hoja, pero a diferencia de lo que ocurría con el magnesio esta clorosis aparece primero en las hojas más jóvenes. En caso de una grave deficiencia de hierro toda la hoja puede acabar amarilleando o incluso llegando a tomar una coloración blanquecina con amplias zonas necrosadas. En realidad lo que sucede es que las carencias de hierro inhiben la formación de clorofila, a pesar de que este no forma parte de la molécula de clorofila en sí.

Se trata de un elemento que en ocasiones se cataloga como macronutriente a pesar de que se requiere únicamente en cantidades muy reducidas. En suelos básicos, o incluso neutros en determinadas circunstancias, el hierro puede encontrarse bloqueado en el sustrato convirtiéndose en inaccesible para la planta que acabará desarrollando carencias. Excesos de fosfatos, metales pesados, mal drenaje e incluso exceso de riego pueden llevar a esta desafortunada situación.

Cloro:
A pesar de que es relativamente raro que se produzcan carencias de este elemento, pues el cloro se encuentra presente en agua y sustratos gracias a su gran solubilidad, e incluso es arrastrado por el viento, los síntomas de una falta de cloro son: escaso crecimiento, marchitamiento, aparición de zonas con clorosis y tejidos necrosados. Las raíces disminuyen su longitud al tiempo que se hacen más gruesas y en ocasiones las hojas pueden adquirir tonalidades marronosas.

El cloro es uno de esos elementos que la planta va a tomar en grandes cantidades, hasta cien veces más de lo que realmente necesita. Una de sus funciones principales es la oxidación del agua, es decir la ruptura de la molécula de agua llevada a cabo durante el proceso de fotosíntesis.

Manganeso:
A pesar de que no sea una carencia de las más frecuentes, algunos síntomas son manchas de tejido muerto y clorótico dispersas por la hoja.

Se trata de un catalizador de gran importancia para el metabolismo vegetal. Contribuye a la asimilación del dióxido de carbono y a la acción de diversos enzimas.

Boro:
Las carencias de este elemento no son nada habituales aunque en ocasiones se producen patologías relacionadas con la descomposición de tejidos internos. Los síntomas son de lo más variado dependiendo de la edad y la especie, pero tienen en común una falta de crecimiento general de toda la planta, aunque en ocasiones también puede producir anormalidades en el desarrollo.

Su función la verdad es que todavía no se ha determinado con precisión. Se absorbe casi siempre en forma de ácido bórico sin disociar y su distribución por los tejidos es algo lenta.

Zinc:
Su carencia con frecuencia se manifiesta en forma de hojas muy pequeñas, y una notable disminución en el desarrollo de los internudos. En ocasiones se produce una cierta clorosis que indica que el zinc toma parte en los procesos de formación de clorofila, o por lo menos impide su destrucción.

El zinc se absorbe muy a menudo en forma de quelatos de zinc. Se trata de otro catalizador en el metabolismo del planta siendo importante en los procesos de respiración. También es muy posible que participe en la formación de hormona de crecimiento, auxina, por lo que su falta sería la responsable del poco desarrollo de tallos e internudos. Al mismo tiempo el zinc forma parte de multitud de enzimas necesarias para el buen funcionamiento de la planta.

Cobre:
La falta de cobre se aprecia por unas hojas jóvenes de un verde oscuro, deformadas y arrugadas y en ocasiones con rastros de necrosis.

Se trata de un elemento que se necesita en cantidades muy pequeñas, así que es realmente raro encontrar deficiencias de cobre. A pesar de todo es una posibilidad a tener muy en cuenta incluso en plena naturaleza ya que, por ejemplo, muchos suelos en Australia son extremadamente pobres en cobre, además de otros micronutrientes como el zinc, el molibdeno, etc.. También es importante tener en cuenta que hay que ser muy cuidadoso con los aportes extra de cobre pues rápidamente pueden alcanzarse los niveles de toxicidad. En realidad el margen entre la carencia y la toxicidad por exceso es muy estrecho para este elemento. El cobre se encuentra presente en diversas enzimas y proteínas.

Molibdeno:
Los síntomas de su falta pueden ir de una clorosis en la parte de la hoja situada entre las venas de las hojas más viejas, o incluso en pleno tallo, avanzando hasta las hojas más jóvenes, hasta el desarrollo de hojas retorcidas y deformes.

Realmente se sabe muy poco sobre como es absorbido o como se procesa en el interior de las células de las plantas, quizá por el hecho de que sea un elemento utilizado en cantidades traza, es decir, en cantidades realmente minúsculas. Parece jugar un papel en los procesos relacionados con el nitrógeno. Es quizá el elemento necesitado en menor cantidad de todos los listados por lo que su carencia es algo realmente raro. A pesar de eso pueden llegarse a producir en suelos muy deficitarios en este elemento como son los australianos, al igual que pasaba con el cobre.

Níquel:
Se trata de un elemento esencial que forma parte de determinadas enzimas necesarias para evitar la excesiva acumulación de urea en los tejidos vegetales. Las extremas carencias de este elemento provocan una acumulación de urea tal que las puntas de las hojas llegan a necrosarse ya que la enzima encargada de su eliminación no puede formarse. Cultivando en ambientes muy pobres en níquel puede llevar a la situación de que las semillas se conviertan en no viables siendo incapaces de germinar.

La mejor forma de evitar problemas de carencias es evitarlas en la medida de lo posible. Para ello hay que empezar cuidando el sustrato en que se planta: su capacidad de drenaje, de intercambio iónico, su composición, etc. Seguidamente se debe cuidar también el agua de riego. Esta debe ser lo más pura posible, pues cualquier sustancia extraña que transporte se irá acumulando en el sustrato y puede llegar a dificultar la absorción de algunos elementos esenciales, aunque solo sea por el simple método de modificar las condiciones del sustrato. Y finalmente debe prestarse especial atención a aquellos elementos que se añadan deliberadamente al sustrato, ya sea en forma de abonos, ya sea en forma de complementos: los excesos pueden ser tanto o más problemáticos que las carencias.En general se suele recomendar el uso de abonos de origen orgánico ya que dado su forma de funcionamiento, deben ser descompuestos por bacterias, el aporte de elementos es pausado y muy variado. Se evitan así los riesgos de sobredosis o de carencias de aquellos elementos que no vayan incluidos en la fórmula del abono químico utilizado. También es cierto que en ocasiones es útil, o incluso recomendable, el uso de abonos químicos. Precisamente ante situaciones de carencias concretas puede ser una forma rápida de solventarlas, siempre que el abono contenga el elemento problemático, claro está. Además de proporcionar un elemento de control más sobre la planta, como por ejemplo los abonos libres de nitrógeno usados de cara al otoño. En cualquier caso siempre se debe ser muy cuidadoso con el uso de estos abonos químicos pues un error en la dosis puede resultar fatal para la planta. Y además hay que tener presente que uno puede cultivar perfectamente usando casi exclusivamente abonos orgánicos, mientras que no siempre es posible decir lo mismo de los químicos. Como casi siempre se debe buscar un compromiso. Un equilibrio.


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Especial SECUOIA GIGANTE

Especial

Compré esta secuoya este invierno. Medía 1.60 m. y tenía un tronco considerable y un nebari prometedor. La verdad es que en cuanto le ví me llamó la atención. El precio de 60 euros no me pareció excesivo viendo el pedazo de arbol y las posibilidades que le veía.




Me decido a "domesticarlo" un poco y empiezo con la poda y la sustitución del apice por una rama lateral para reducirlo en altura. Vista del ápice cortado.



Empiezo a bajar las ramas con los tensores ya que son bastante gordas y de una madera muy dura. La moneda es de 1 euro, para apreciar las dimensiones.





Ya tensados los alambres queda así.





Me decido a transplantar a maceta de entrenamiento a pesar de que todas estas maniobras no deben hacerse a la vez. En el vivero me aseguraron la salud de hierro de estos arboles. Como no podía sacarlo del tiesto de plastico opté por el corte por lo sano, cinco centímetros de raices fuera.





Después de sacarlo del tiesto y de descubrir al menos 6-7 cm. de nebari, parece prometedor.





La raices parecen sanas ……





Otro corte por abajo para reducir raíces ….





… y reduciendo también de los laterales para poder adaptarlo a una maceta de las estándar de entrenamiento. Quedó así el bloque de raices.





Lo metemos en la nueva maceta, lo atamos con los alambres ….





Comprimimos bien el sustrato, un poco de musgo para retener la humedad y darle un toque verde.





Detalle de las dimensiones del nebari …..






Y así nos queda después de todas las anteriores "sesiones de belleza". Está respondiendo muy bien y ahora queda ir pinzando poco a poco para que densifique el ramaje. Habrá que refinar las ramas y estará al menos un par de añitos en ese recipiente. Mide unos 70 cm. de altura y el nebari de 30 cm. de circunferencia …… Espero que os haya gustado.




Dos meses después del transplante empiezan a salir pequeños brotes que hay que ir pinzando poco a poco para densificar las ramas.

Patio Clasificación según su estilo- Literati (Bunjin)(VIII)

Patio


  • Literati (Bunjin):Se trata de un estilo bastante peculiar de origen puramente chino. Ya desde los tiempos de la dinastía Han (206 a.c. - 220 b.c.) en China, funcionarios gubernamentales recorrían el país buscando gentes especialmente ilustradas e interesadas en temas como el arte, la filosofía, la historia, etc., para atraerlos al servicio del gobierno. Eran los llamados 'hombres de libros', los 'Literati'.Estos literati vivían una vida bastante frugal y ascética, donde el estudio y el arte consumían buena parte de su tiempo. Con el paso del tiempo acabaron desplazando su atención hacia los árboles cultivados en los jardines de aquellos palacios en los que trabajaban, trasmitiéndoles su forma de ser y de concebir el arte. Surgieron así unas formas estilizadas muy alejadas de los estilos populares que, pese a todo, no se puede decir que no tengan su fiel reflejo en la naturaleza. A orillas del mar, o creciendo en zonas donde el árbol ha debido competir por la luz, pueden encontrarse ejemplares naturales que encajan perfectamente en este estilo.

  • Son árboles en los que las normas convencionales no se aplican, han sido apartadas, más que rotas. En ellos predominan líneas ligeras, limpias y sobretodo asimétricas en las que la masa de verde se ve reducida a su mínima expresión, formando ejemplares generalmente altos y de porte elegante. Si bien también es cierto que resulta factible adaptar otros estilos.

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Increibles Hierbas arómaticas: Cultivo Azafrán

Increibles Veamos los detalles de una de las especies más caras del mundo.

  • Nombre científico o latino: Crocus sativus
  • Nombre común o vulgar: Azafrán, Flor de azafrán
  • Familia: Liliáceas (Iridáceas).
  • Origen: se cree que fue cultivado originariamente en Cilicia, sur de Turquía, en una localidad llamada Corycus, de ahí le vendría el nombre a la planta. Otros dicen que la especia parece provenir de Persia.
  • El Género Crocus cuenta con unas 75 u 80 especies, unas 40 localizadas en Europa.
  • El azafrán está constituido por los estigmas unidos o no al estilo de la flor del Crocus sativus.
  • Constituye la especia cuyo mercado mundial ha sido y es liderada por España. - España, Grecia, Francia, Turquía, Irán, Marruecos y Cachemira son los principales productores, el que posee una calidad insuperable es el de la mancha.
  • El azafrán por su alto valor económico se ha denominado 'oro rojo', habiendo sido objeto de muy diversas adulteraciones y falsificaciones aprovechando su nombre y su valor.
  • El azafrán de España presenta filamentos más largos y delgados que el de otros países, menos grasientos, más secos, fáciles de romper, el color poco brillante y sabor ligeramente amargo.
  • El azafrán es una planta herbácea, bulbosa, perenne.
  • Altura normal de 10 a 25 cm.
  • Posee unas hojas largas, verdes y lineales, que crecen formando penachos.
  • Las hojas parecen nacer del bulbo, envueltas en su base por unas vainas; son lineraes, casi cilíndricas, erectas, de color verde oscuro y marcadas longitudinalmente con una banda blanca en su cara interna y una nervadura en su parte externa.
  • El número de hojas, agrupadas en manojo, oscila entre 6 y 10; su anchura suele ser de unos 2 mm y su altura sobrepasa la de las flores, pudiendo alcanzar y superar los 30 cm conforme se ala calidad de la planta.
  • Hojas y flores nacen generalmente al mismo tiempo. Ya avanzada la primavera estas hojas se secan.
  • Las flores suelen ser de 1 a 3 por tallo de la planta, que a su vez puede constar de 2 ó 3 tallos.
  • La flor consta de 6 pétalos de color violáceo.
  • Floración a principios de otoño (en el Hemisferio Norte, hacia la segunda quincena de octubre aparecen las flores).
  • Normalmente, la floración de un azafranal puede durar 20 días.
  • El azafranal puede presentar una intensa floración, a lo que se llama días de 'manto', y que dura unos dos a seis días, empezando a disminuir sucesivamente hasta terminar dicho período de floración.
  • Los estigmas destacan en la concavidad de la flor en número de 3, de color amarillo rojizo o anaranjado; 3 a 4 cm de largo, que una vez desecados quedan reducidos a 2 cm.
  • Finísimos en su base, devienen progresivamente más gruesos hasta alcanzar en su extremidad unos 2 mm; son por lo general acanalados y rematados en forma de maza o pequeña trompa.
  • El estigma seco posee una intensa fragancia y constituye lo que se denomina puramente azafrán.
  • Al conjunto de la flor se la denomina 'rosa del azafrán'.
  • El clima debería ser templado, cálido y seco, soporta bien temperaturas elevadas y fríos intensos, aunque las heladas tempranas pueden perjudicar la floración.
  • Luz: conviene que esté expuesta al sol.
  • Temperaturas: la temperatura media anual debería oscilar entre 10 y 15° C. La planta soporta temperaturas rigurosas, con valores que oscilan entre 35-40 ºC en verano y -15 ºC ó -20 ºC en invierno, referidos al medio ambiente, ya que las temperaturas propias del suelo varían ostensiblemente.
  • No obstante, valores del orden de -15 ºC ó -20 ºC si coinciden con períodos críticos del vegetal pueden ocasionar serial alteraciones en el bulbo, repercutiendo sensiblemente en los rendimientos finales de producto.
  • El suelo debe de ser profundo para evitar la compactación y con el objeto de permitir el almacenamiento de agua, aspecto fundamental tratándose de climas con bajos índices pluviométricos. 60-70 cm suele ser una profundidad apropiada.
  • Deberá ser un suelo equilibrado en materia orgánica con el fin de reducir los riesgos de erosión a que se hallan expuestos no pocos suelos dedicados a este cultivo.
  • Con un contenido del 1,5 al 2% de materia orgánica pueden obtenerse buenos rendimientos de azafrán.
  • El terreno debe estar perfectamente mullido, ligeramente húmedo pero no mojado.
  • PLANTACIÓN
  • La época para realizar la plantación varía según las zonas climáticas pero de modo general los meses más favorables son los de mayo y junio en el Hemisferio Norte, es decir, finales de primavera, ya que es en el transcurso de esos meses cuando las condiciones de suelo y clima muestran valores más óptimos para llevarla a cabo.
  • Se pueden cifrar unos 30 bulbos por metro cuadrado lo que nos daría una densidad de plantación de unos 300.000 bulbos por ha.
  • La profundidad de la plantación tiene su importancia.
  • Una variación de 5 cm en una zona expuesta a la acción de persistentes o rigurosas heladas puede influir en la fisiología del bulbo.
  • La profundidad del marco suele ser del orden de 12 a 15 cm conforme a condiciones de clima y suelo de cada zona.
  • La separación entre bulbos viene a ser de unos 10 cm con dos hileras por surco, separadas entre sí por unos 8-10 cm.
  • La separación entre surcos suele oscilar entre 25 y 30 cm de forma que quede espacio suficiente entre ambos para asentar bien los pies y permitir las labores propias del cultivo.
  • Previamente a la plantación es recomendable someter los bulbos a un tratamiento con algún fungicida y mantenerlos durante una semana o más a una temperatura de 35 ºC. Este proceso suberiza las posibles heridas y ayuda a combatir, en otros bulbos, la infección de fusarium.
  • Una vez efectuada la plantación de los bulbos, aproximadamente un mes después, es conveniente dar una cava de 10-12 cm de profundidad si se observa que el terreno denota la presencia de malas hierbas como resultado de la remoción de la tierra al ejecutar la plantación. Efectuarla con tacto para no dañar los bulbos.
  • CULTIVO:
  • Riego: es poco exigente de agua, pero tiene dos épocas críticas en cuanto a requerimientos de humedad, una en primavera para favorecer la formación de bulbos y otra a principios de otoño, para facilitar la brotación y floración.
  • Si es necesario, en esos momentos, se debe recurrir al riego, pero teniendo en cuenta que el exceso de humedad es mas perjudicial que la sequía, pues provoca la pudrición de las raíces.
  • Se trata de un vegetal perfectamente adaptado, desde hace siglos, a climas secos, rozando en ocasiones situaciones límites, que depende, casi exclusivamente, del agua procedente de las precipitaciones.
  • Abonado: las cantidades de estiércol a aplicar serán de 12000 a 20000 kg/ha. Aplicables como mínimo tres meses antes de la plantación de los bulbos.
  • El tercer año de cultivo, puede o no aplicarse abonado. Una gran mayoría de agricultores no lo lleva a cabo. Si se realiza, tanto las dosis como la época de abonado son las mismas que para el segundo año.
  • Durante los meses de verano se efectúan binas muy superficiales tendentes a evitar costras en la superficie del suelo.
  • Malas hierbas: es importante mantener el suelo en todo momento libre de vegetación adventicia. Se llegan a emplear herbicidas selectivos.
  • Laborero: la labor principal debe ser llevada a cabo correctamente. La operación consiste en una aradura profunda, entre 35-40 cm, siempre en función de las propiedades de que se halle dotado el suelo para la retención de agua.
  • Otra finalidad consiste en mullir la tierra favoreciendo con ello la infiltración del agua y contribuyendo con ello a incrementar las reservas del suelo; esto coadyuvará a evitar, llegado el período de sequía, la formación de concentraciones más o menos densas de sales, perjudiciales para el azafrán.
  • En octubre (principios de otoño), unos días antes de la floración, es aconsejable dar una ligera cava para mullir la costra de la superficie y permitir la floración de la planta sin problemas.
  • En septiembre hay que aplicar una bina superficial entre surcos con la finalidad de quebrar la costra superficial que se forma a la salida del verano, mullir y airear el mismo y eliminar las malas hierbas.
  • 10 ó 12 días después de la recolección de la flor del primer año, en octubre o noviembre, según regiones, es conveniente llevar a cabo otra cava superficial, entre surcos, con idéntica finalidad que las anteriores.

  • Enfermedades: la más común de las enfermedades y con toda posibilidad la más nociva, es el 'Mal vinoso', provocada por un hongo del suelo conocido como Rhizoctonia violacea Tul.
  • Este patógeno ataca al bulbo de azafrán provocando una sucesión de manchas purpúreas, violáceas o negruzcas que llegan a pudrir el órgano.
  • En el interior de éste se originan masas escleróticas blanquecinas en principio, salpicadas en un verdadero amasijo de puntos violáceos y rojizos; el bulbo va progresivamente ablandándose hasta descomponerse por completo.
  • Los síntomas característicos de la enfermedad se manifiestan en el bulbo mediante la presencia en el exterior del mismo de una malla de filamentos violáceos, de color semejante al vino, de ahí su nombre, y la razón de que a los bulbos afectados se les conozca como 'Cebollas borrachas'. Una vez afectada, la suerte de la planta es cuestión de días.

  • Otra enfermedad del azafrán es la llamada Gangrena seca. Conocida también como podredumbre, caries, etc., se caracteriza por la destrucción de la médula o carne de la cebolla enferma, en donde aparecen al principio unas manchas pardo-negruzcas que se agrandan poco a poco hasta afectar a toda la masa. Está producida por el hongo Sclerotinia bulborum.
  • Otra infección de hongos puede ser provocada por el Fusarium sp. Se manifiesta con desarrollo anormal de las hojas acompañado de clorosis. En cambio en la base del bulbo se asiste a una degeneración de las células con pérdida de las reservas nutritivas necesarias para la floración de la planta. De este modo, se dan descensos de producción que en los casos más graves pueden ser incluso del 30%. Cuando aparezcan hongos en la plantación ya hecha, se arrancarán las plantas afectadas y las próximas a ellas, para quemarlas o destruirlas inmediatamente. En esos suelos no se pondrá azafranal durante algunos años.
  • RECOLECCIÓN
  • Cada flor contiene sólo tres estigmas, para cosechar 450 gramos de azafrán, supone extraer entre 200.000 y 400.000 estigmas, es decir, miles de flores para reunir unos gramos. A título orientativo se podría decir que una hectárea de cultivo suministra alrededor de 15 kg de estigmas secos el primer año, unos 30 kg el segundo y unos 20 kg el tercer año de vegetación. Este trabajo se realiza a mano. La mano de obra precisa para la recolección de flores y separación de los estigmas se estima en unas 20 personas, durante unos 2 meses. La recogida hay que hacerla diariamente, antes de que el sol caliente; por tanto, en las primeras horas de la mañana, con lo que se evitará el que las flores se marchiten, ya que dificultará su recolección y monda. Para recoger la rosa, se hará una por una y por debajo de la inserción de los estigmas, empleando la uña del dedo pulgar apoyado sobre el índice. Una vez cortadas se echarán en cestas de esparto o mimbre, tratando de que las flores se compriman lo menos posible. Trasladada la flora a la casa o almacén, se procederá a su monda, o en caso de retrasarse unas horas, nunca se amontonarán las flores, pues se calentarían y perderían calidad, lo que perjudicaría al azafrán. Los estigmas sacados se colocarán, en capas de unos dos centímetros, en cedazos de tela metálica fina o tela de seda, poniéndolo sobre una estufa caliente, braseros, brasas de fuego o rústicos fuegos caseros. No se cortarán los estigmas demasiado altos, ya que se separarían los tres, ni demasiado bajos, porque quedaría unido a ellos una parte que afea el azafrán (llamados 'pajitos' y que son amarillos), sin que, por otra parte, aumente el peso del mismo. Algunas personas envuelven el producto recién tostado en talegos o pequeños saquitos de lana que guardan en cajas de madera o metal resistentes al óxido; otras lo llevan a cabo en frascos de vidrio opaco, con tapones parafinados, o en recipientes de barro: orzas, pequeñas tinajas, etc; hay quien envuelve el azafrán en tela negra -el color tiene su importancia por aquello de la luz- y lo conserva guardado durante años en arcones de madera o cajas forradas de cinc; todo ello para preservar el azafrán de los efectos de la humedad y de la luz. Llevada a cabo la recolección de la flor del tercer año es aconsejable levantar el azafranal, operación que acostumbra a ser efectuada a finales de primavera (mayo o junio). La plantación permanecerá en un mismo terreno por un período no mayor a los 3 años. Después de este tiempo, no conviene volver a plantar en el mismo sitio por otro período de 8 a 10 años.
  • El azafrán agota temporalmente el terreno para el propio cultivo, pues es cierto que una vez levantado el azafranal es aconsejable dejar transcurrir 10 ó 12 años antes de volver a plantar azafrán en esos terrenos, si bien pueden ser utilizados para otros como cereales o leguminosas.
  • No estará de más, puesto que de conservación tratamos, recordar las premisas mínimas para una buena conservación de los bulbos de azafrán, como son: almacenar éstos, una vez seleccionados y limpios los más sanos, sin manchas violáceas ni heridas, en capas de 20 a 25 cm, en locales secos y aireados, con temperatura aproximada entre 5 y 8 ºC y una humedad relativa del 65-75%.
  • El croco (bulbo) del azafrán tiene semillas estériles, de forma que ha de ser cultivado vegetativamente.
  • Cada año se forman dos o tres bulbitos en la base del bulbo principal que se recogen y se emplean para la nueva siembra.
  • Aunque la planta puede vivir hasta los 15 años, en la práctica se desechan cada 4 años.
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Jardin Plantas anuales: Definición

Jardin

Las plantas anuales o de temporada son aquellas plantas herbáceas que tienen una vida de unos cuantos meses. Estas cuando llegan los fríos o cuando se pasa la floración se sacan de la tierra y se tiran. En las regiones donde el clima es cálido y no hay prácticamente heladas o son muy débiles, muchas pueden sobrevivir al invierno y florecer al siguiente año. Por ej.: Agerato, Amaranto, Cosmos, Tagetes, Petunia, Antirrino o Gallardía.
Esto no quiere decir que la planta al año siguiente crezca con la misma calidad que la que tuvo el primer año de floración que da el segundo año siempre es de peor calidad que la del primero; va degenerando. Plantas anuales son: Agerato, Amaranto, Antirrino, Calendula, Cresta de gallo, Cosmos, Clarkia, Alhelí amarillo (Cheiranthus cherii), Coronado (Callistephus chinensis), Clarkia, Cineraria hybrida, Digital (Digitalis purpurea), Girasol (Helianthus annus), Alegría de la casa (Impatiens walleriana), Lobelia, Petunia, Banderilla (Salvia splendens), Tagetes, Zinia, etc.
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Especiales Hierbas arómaticas: Cultivo de Melisa o Torongil--Menta

Especiales

  • Nombre científico o latino: Melissa officinalis
  • Nombre común o vulgar: Melisa, Toronjil, Hierba de limón, Citronela, Abejera, Apiastro, Bedaranjí, Cedrón, Hierba luna, Cidronela, Citraria, Hoja de limón, Torongil, Toronjina Familia: Labiatae (Labiadas). Origen: la Melisa es originaria del área mediterránea y de Asia, aunque hoy en día puede encontrarse naturalmente en zonas húmedas o incluso en praderas sombrías en América del Norte, Europa y en las islas Británicas.
  • Arbusto de alrededor de 60-90 cm de altura.
  • La parte aérea puede morir en invierno, pero de su raíz perenne brotarán todos los años nuevos brotes.
  • Los tallos se ramifican desde la base.
  • Las hojas son grandes, pecioladas y con márgenes dentados, de color verde claro brillante.
  • Esta planta desprende un característico olor a limón.
  • Las flores aparecen en verano y son color blanco o rosado.
  • La melisa es renombrada principalmente como hierba relajante y buena para el corazón. En la medicina popular se usa contra la ansiedad y la depresión así como para calmar las palpitaciones del corazón.
  • CULTIVO:
  • La melisa es una planta de cultivo muy sencillo.
  • Se adapta a cualquier tipo de suelo, aunque lo prefiere fértil y permeable, exposición soleada, pero con algo de sombra en regiones de verano muy cálido.
  • Se da en cualquier suelo bien drenado y tolera sin problemas los suelos pobres y arenosos donde el sol da con intensidad.
  • Tan solo habrá que arrancar las malas hierbas, cortar los tallos que se pudran durante el otoño y remover la tierra próxima a las raíces.
  • La Melisa también se adapta a terrenos donde da un poco de sombra. De hecho, las hojas que tienen mejor color son las de aquellas plantas que se cultivan parcialmente a la sombra.
  • En los climas muy cálidos, para que la planta se desarrolle correctamente deberá recibir sombra durante las horas centrales del día.
  • Es una planta que tolera muy bien los periodos de sequía y que no se debe regar apenas durante el invierno.
  • Como es una planta que tolera bien los suelos pobres y secos irá muy bien para plantarlas al borde de un camino o sendero en el jardín. Así, su fragancia impregnará el aire a medida que se pasea. Es necesario el abonado mineral todos los años.
  • Se puede tener toronjil fresco todo el año si se planta en tiestos.
  • Un buen método consiste en cultivar el toronjil en macetas hundidas u otros contenedores para evitar que se extienda de forma excesiva haciéndose invasiva.
  • MULTIPLICACIÓN:
  • Por división de sus raíces, que se deben separar en pequeñas porciones que al menos contengan 3 o 4 brotes y que se deberán plantar con una separación de unos 60 centímetros.
  • Por semillas. Para germinar necesita calor, por lo que sólo se puede, o es mejor, sembrar en verano.
  • Lo más frecuente es tomar esquejes en primavera o en otoño, y plantarlos en hileras a unos 30 cm de distancia unas de otras y dejando 40 cm entre plantas.
  • Estas plantaciones se mantienen húmedas algunos días; después es necesario escardar y limpiar a menudo.
  • La mejor época para la propagación de la Melissa officinalis es durante la primavera o el otoño.
  • Lo aconsejable es que no se haga entrado el otoño (en el Hemisferio Norte sería después de octubre), ya que las raíces no tendrían tiempo para asentarse antes de la llegada de las heladas.
  • RECOLECCIÓN:
  • Para usar las hojas frescas se cortan las más tiernas. Están disponibles casi todo el año.
  • Para secar se cortan los tallos antes de que florezcan.
  • Se hacen manojos y se secan inmediatamente para que las hojas no se deterioren.
  • El lugar de secado debe ser sombrío y estar bien ventilado. Se cosecha antes de la floración. - ¿Como guardarla? Cuando ha alcanzado suficiente desarrollo, cortar ramas con lo cual podemos obtener la hierba seca que mantendrá el perfume. Para ello cortarlas, formar ataditos y colgarlos con las hojas para abajo en un lugar bien ventilado, pero a la sombra. En pocos días estarán las hojitas crujientes, es el momento de molerlas y guardarlas en frascos bien cerrados. Para esta operación debemos elegir días de bajo porcentaje de humedad ambiental, para que en la operación de secado no se produzcan hongos que afectarían el resultado final.
Menta:
  • Nombre científico o latino: Mentha piperita Nombre común o vulgar: Menta, Piperita, Menta inglesa, Menta negra Familia: Lamiaceae. Origen: regiones asiáticas como la antigua Mesopotamia y Egipto. Planta perenne, de 30-90 cm, ocasionalmente peluda o gris-tomentosa. Es una planta de crecimiento rápido muy utilizada tanto como condimento alimenticio como solución médica a problemas estomacales y digestivos. Las hojas tienen de 4-8 cm, son oval-lanceoladas, largamente pecioladas y generalmente con el borde aserrado.
  • Poseen raíces y tallos robustos y vigorosos, y estolones que crecen bajo el suelo y originan nuevas plantas.
  • Las flores pequeñas y de color líla azulado, que se abren a final del verano, aparecen agrupadas en espigas cilíndricas. Florece en verano.
  • Existen numerosas especies y variedades de menta.
  • Hay variedades con las hojas verde oscuro o gris plateado, verde amarillo o jaspeadas, con bordes lisos rizados o dentados.
CULTIVO:
  • La menta vive en lugares cercanos al agua, muchas veces encharcados.
  • Requiere una atención constante en el riego ya que éste deberá ser abundante (al menos una vez cada dos días) con el fin de mantener constantemente el sustrato húmedo.
  • Crece bien en terrenos ricos en humus, algo húmedos y sombríos.
  • Los suelos arcillosos y bien drenados favorecerán el crecimiento de esta planta que agradecerá el enriquecimiento periódico del terreno con abono de liberación lenta.
  • El estiércol constituye un buen abono.
  • Se planta en hileras a 40 cm unas de otras y con 30 cm entre plantas.
  • La menta tiende a ser invasora si no se controla su crecimiento podándola convenientemente.
  • Aunque son perennes, su follaje cae en otoño, y es la época en que conviene podarlas y rodearlas con un pajote de hojas podridas o podas de césped.
  • Si resultan atacadas por la roya, deben quemarse y reiniciar la plantación con matas nuevas en otra parte del jardín.
  • La propagación se consigue a partir de estolones en la primavera, que originarán numerosos brotes, sacados de las plantas viejas, que tengan raíces, preferiblemente.
  • RECOLECCIÓN:
  • Se cortan los tallos de menta por la mañana, después de que se evapore el rocío, poco antes de que florezcan. Las hojas se dejan secar en un lugar sombrío, bien ventilado. Se puede cosechar hasta tres veces al año.
  • Con los tallos recién cosechados, por destilación al vapor, se obtiene esencia de menta.
  • Si va a usar las hojas como ingrediente para un popurrí, séquelas encima de estanterías o bandejas colocadas dentro de un armario secador, al aire libre o colgando los tallos hacia abajo en lugar seco, caliente y aireado.
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Especiales Caracteristicas Palma Yatay

Especiales Parecida a Butia capitata, tiene en la palma segmentos más finos y un aspecto algo más elegante y menos basto que ésta. Alcanza una mayor altura que las Butia capitata. Puede alcanzar hasta 10 m de altura. Hojas pinnadas muy arqueadas de hasta tres metros de longitud, de color verde grisáceo. Folíolos rígidos insertándose a cada lado del raquis, formando ambos lados una uve. Inflorescencias flexuosas de dos metros de largo. Fruto aovado y terminado en punta de 5 x 2.5 cm de color anaranjado y protegido en la base y hasta 1/3 por brácteas. Es una especie monoica. Excelente como ejemplar solitario, y de joven en macetones para decorar patios y terrazas. Excelente para alineaciones. Sus frutos, además de ser comestibles, se utilizan para la fabricación de una bebida alcohólica. CULTIVO Luz: Vive bien a pleno sol. Temperaturas: Butia yatay es tolerante al frío (-8ºC sin problemas), y por lo tanto un complemento agradable para los jardines templados, pero también tendrá éxito en los subtrópicos secos. Suelo: Es una palmera muy rústica adaptándose a diversos tipos de suelos, incluso calizos, arenosos y arcillosos. Crece mal en suelos mal drenados. Riego: Requiere de riegos abundantes.